Cómo proteger la piel en verano

Woman by the swimming pool enjoying her vacations

Proteger y cuidar de la piel en verano, una de las épocas del año en la que está más expuesta a factores externos, es muy importante para mantenerla saludable y evitar posibles problemas como la deshidratación, quemaduras o manchas.

La llegada de la época estival supone un motivo de alegría para muchas personas. ¿A quién no le gusta el buen tiempo, las temperaturas cálidas y los chapuzones en la piscina o en la playa?

Sin embargo, la elevada exposición a los rayos UV del sol puede provocar el envejecimiento prematuro de la piel, incluyendo manchas, arrugas, ampollas, cicatrices y otros problemas cutáneos graves. 

Por ello, es recomendable mantener una serie de cuidados para la piel en verano, con el objetivo de mantener en buen estado nuestra salud cutánea y disfrutar de esta estación sin asumir riesgos innecesarios.

 

Por qué la piel se daña más en verano

Los principales factores que hacen que nuestra piel sufra más en verano son:

  • Deshidratación: con el aumento de las temperaturas y el calor, nuestra piel tiende a estar más seca y deshidratada, lo que puede provocar irritación y tirantez.

  • Sudoración: en los casos en los que hay una sudoración excesiva, la transpiración aumenta y nuestra piel también puede sufrir de irritaciones. 

  • Mayor exposición a las radiaciones ultravioletas B (UVB), principales responsables del eritema solar (enrojecimiento de la piel) y una de las causas de la aparición de arrugas en la piel, y a las ultravioletas A (UV-A), causantes de la mayoría de los efectos nocivos a largo plazo.

  • Factores ambientales como la humedad, el cloro de las piscinas, que puede provocar irritaciones o erupciones en algunas personas o el salitre del mar. 

 

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Cuidados de la piel en verano

A continuación vamos a revisar cuáles son los mejores cuidados para la piel en verano

Cuidados externos

  • Hidratación: el uso de cremas a base de agua puede ser de gran ayuda para mantener nuestra piel hidratada. Es importante usar aquellas que se adapten a nuestro tipo de piel, sobre todo si esta es sensible.

  • Limpieza y exfoliación. En cuanto a la limpieza facial, se recomienda el uso de espumas limpiadoras cremosas y tónicos equilibrantes. Para el cuerpo podemos utilizar un gel rico en ácidos grasos que respete nuestro ph natural y que no seque la piel

  • Protección solar. Escoge una crema con el factor de protección que mejor se adecúe a tu fototipo. Lo dermatólogos recomiendan usar como mínimo una crema con un factor de protección solar de 30, y para pieles más delicadas o fotosensibles, uno de 50.

  • Uso de after sun. Usar cremas para después de tomar el sol nos ayuda a hidratar y nutrir la piel, la refresca y previene los signos del fotoenvejecimiento.

  • Evitar la exposición solar en horas punta. Protégete de las horas con mayor radiación solar, entre las 12:00 y 17:00 horas. Mantente en la sombra, usa gorros o sombreros y no olvides usar la crema solar, incluso aunque esté nublado. Las exposiciones al sol no deberían superar los treinta minutos y debemos empezar poco a poco los primeros días de playa  o piscina.

  • Usa ropa ligera y evita prendas ajustadas, la lycra o vaqueros largos, Utiliza preferentemente tejidos de algodón, hilo o lino, protegiendo las zonas delicadas como la cabeza o los ojos. Con respecto al calzado, este tampoco debe ser ajustado y debemos usar preferiblemente zapatos abiertos o chanclas, protegiendo siempre los pies del sol igual que el resto del cuerpo.

  • Date una ducha antes y después de cada baño en la piscina, y no permanezcas mucho tiempo con el bañador mojado; es preferible llevar siempre uno de recambio para que la excesiva humedad no afecta a nuestra piel.

 

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Cuidados internos

  • Bebe agua: la mejor forma de hidratar nuestro organismo en verano es beber agua, incluso aunque no tengamos sed. Por otra parte, debemos evitar o reducir al máximo el consumo de bebidas alcohólicas, que deshidratan nuestro cuerpo

  • Mantén una dieta equilibrada: para ayudar a una correcta hidratación y que nuestra piel no se resienta en verano, incluye en tu dieta frutas y verduras frescas y prepara platos refrescantes como ensaladas o gazpachos. Recordemos que hay ciertos alimentos que nos ayudan a cuidar de nuestra piel.

  • Evita el consumo de tabaco: además de sus conocidos efectos perjudiciales para nuestro sistema respiratorio, el tabaco impide una correcta oxigenación y nutrición de nuestra piel, provocando contornos marcados y mayor aparición de arrugas.

 

Vigila tu piel en verano

En último lugar, pero no por ello menos importante para cuidar de nuestra piel en verano, es recomendable revisar si hay algún cambio en nuestra piel (color, textura, lunares o manchas anormales). 

En caso de que sea así, debemos acudir de inmediato a la consulta de nuestro dermatólogo, para que examine esos signos y determine si hay que comenzar con algún tratamiento.

No olvides que para proteger la piel en verano la mejor opción es una buena prevención.

 


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